Hoy se dieron a conocer los objetivos del tricolor para este 2013 y no sorprenden a nadie: Ganar la Copa Oro, ser semifinalista en Confederaciones y asegurar un boleto para el mundial dentro del hexagonal final. ¿Qué pasa con estos objetivos?

Sinceramente me parece que dejando fuera la Copa Confederaciones, más que objetivos son obligaciones, y es que ganar la Copa Oro y clasificar al mundial no deben ser vistos como logros para un equipo como el de México, que ha dejado en claro que la zona le queda chica y esto no hará otra cosa más que frenar el desarrollo que ha venido teniendo en los últimos años. Hay rumores desde hace tiempo señalando que México buscaría emigrar a CONMEBOL con un movimiento similar al que hizo Australia al decidir entrar a la Federación Asiática, sin embargo esto siempre se queda en eso, en rumores.

Como mexicano que soy, no puedo negar que me emociona ver jugar a mi selección cualquier partido, así sea un amistoso frente a Guatemala o un partido decisivo ante Argentina, pero por otro lado debo admitir que la sensación de ganar la Copa Oro cada vez es menos satisfactoria y la clasificación al mundial es simplemente un trámite, y es que es algo a lo que estoy acostumbrado desde que tengo memoria futbolística. Yo crecí con un México de capacidad futbolística, capaz de ganarle a quien se le ponga en frente, y cuando pierde, siempre jugando el mejor de sus partidos y con la frente en alto.

Yo no soy de la generación de mexicanos que piensa en cómo siempre pierde nuestro equipo. Yo soy de la generación de mexicanos que cree en nuestra selección, soy de los que piensan que clasificar al mundial no es un objetivo mientras seamos parte de la CONCACAF y soy de los que piensan que para mejorar y alcanzar objetivos más ambiciosos, necesitamos empezar a codearnos con mejores equipos más seguido. Sé que si somos miembros de CONMEBOL habrá ocasiones en que no asistamos a los mundiales, porque ahí sí que será un verdadero objetivo el clasificar, sin embargo no sabremos de lo que este equipo es capaz hasta que no tengamos enfrente mayores retos.

¿Semifinales en la Confederaciones? ¿Por qué no pensar en la final, por qué no pensar que se le puede derrotar a España si nuestro vecino del norte lo hizo en 2009? ¿Por qué no pensar que si en mundiales empatamos 1-1 ante Italia en 1994 y 2002, la evolución indica que ahora toca vencerlos? ¿Por qué olvidar que México tiene amplia hegemonía sobre Brasil en los últimos 15 años? Quizás lo que falta no es calidad futbolística, quizás lo que hace falta es calidad mental para darnos cuenta de que podemos triunfar, de que sabemos triunfar y de que los límites…los límites comienzan donde la ambición termina.

Santiago Behar Gómez